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Yoga Nil

23 enero 2020

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Respirar bien

La respiración profunda nos ayuda a calmar la agitación, el estrés y la ansiedad. Respirar bien para vivir mejor es un principio de bienestar físico y mental que reclama nuestra atención entre la prisa y las presiones con las que convivimos. A su vez, y no menos interesante, este tipo de respiración nos permite conectar mucho mejor con nosotros mismos, con nuestras necesidades vitales…

Son muchas las culturas que ven en el proceso de respiración algo más que ese acto-en apariencia- involuntario que garantiza nuestra supervivencia y al que apenas prestamos atención. Muchos de nosotros formamos parte de ese mundo hiperventilado que de pronto, cuando siente la necesidad o la curiosidad de practicar el yoga, el Mindfulness o Tai-Chi, toma conciencia de que respirar es algo más que tomar aire, para expulsarlo de nuevo.

¿Y si aprendemos a respirar bien para vivir mejor?

Hay un dato muy interesante que merece, al menos, una reflexión:la respiración es una de las pocas funciones corporales que hacemos tanto voluntaria como involuntariamente. Constituye una gran oportunidad de control sobre nuestro cuerpo, mejorando, si ejercemos este control de forma inteligente, en calidad de vida.

Piensa que una respiración voluntaria y consciente puede influir en cómo respiramos cuando lo hacemos de manera automática. De este modo, mejoramos la presión sanguínea, el ritmo cardíaco, la circulación, la digestióny muchas otras funciones corporales.

Ahora bien, es muy posible que alguno de nuestros lectores se pregunte si hay alguna evidencia científica de que la respiración profunda sea realmente tan positiva y beneficiosa como nos explican las culturas orientales. Bien cabe decir que lo que nos dicen diversos estudios, como el publicado en la revista científica «Harvard Health«, es que lo que más beneficia a nuestro cuerpo es una respiración lenta. 

Cuando respiramos hondo, pero sobre todo con lentitud, conseguimos que el oxígeno llegue verdaderamente a las células y que no descienda el nivel de CO2 sanguíneo. A su vez, también se ha llegado a la conclusión de que el tipo de respiración que más nos beneficia es la respiración diafragmática: esa en la que cogemos aire en profundidad, dejando que entre por la nariz y llene completamente los pulmones, al elevar la parte baja de nuestro abdomen.

¿Y si A todos, en algún momento de nuestra vida, nos han dicho aquello de «no pasa nada, respira hondo». Es como un sortilegio, como una palabra mágica que al instante de ser cumplida y llevada a cabo, nos genera un bienestar integral, un alivio casi inmediato con el cual calmar el cuerpo y reorganizar la mente. Dicha estrategia tendría muchos más beneficios si nos acostumbramos a practicarla a diario, de manera que se convierta en una costumbre.